El municipio de Adra, en la provincia de Almería, se extiende desde la costa mediterránea hasta las primeras estribaciones de la Alpujarra almeriense, ofreciendo un territorio variado en paisajes, usos y formas de vida. Aunque la ciudad de Adra supera los 20.000 habitantes y, por tanto, no entra en el concurso Mejor Pueblo de España, el municipio incluye otros núcleos y áreas rurales que sí forman parte de su identidad territorial.
El término municipal combina zonas agrícolas intensivas en el llano litoral con espacios de mayor pendiente y carácter rural hacia el interior. La agricultura es una actividad clave, especialmente en los núcleos diseminados y en las áreas no urbanas, donde el trabajo de la tierra ha marcado históricamente la economía local y el paisaje.
Más allá del núcleo urbano principal, el municipio conserva tradiciones vinculadas al campo y al mar, con cortijos, ramblas y pequeñas agrupaciones de viviendas que reflejan una forma de vida más pausada y ligada al entorno. Estos espacios aportan valor al conjunto del municipio y muestran una realidad distinta a la de la ciudad.
Desde el punto de vista natural, el municipio de Adra destaca por su clima suave, la presencia del Mediterráneo en su franja costera y la transición hacia zonas más elevadas en el interior, lo que genera contrastes interesantes en pocos kilómetros.
En conjunto, el municipio de Adra representa un territorio diverso, con una clara separación entre la ciudad principal —fuera del concurso por población— y un entorno municipal que reúne paisajes, actividad agraria y elementos rurales que ayudan a entender la complejidad y riqueza del poniente almeriense.
